Helena, con esencia de Maestra - Crónica - Makondo Universal

Helena, con esencia de Maestra desde niña (R)

Foto: www.educima.com

Recorre todos los días los pasillos del colegio en el que ha trabajado por 18 años y sigue fascinada con la idea de poder seguir siendo profesora, así no sólo ha enseñado a los futuros adultos sino también ha aprendido de ellos mismos siendo niños y jóvenes. Lleva 24 años educando.

Por Carolina Perbaq

Cuando era estudiante de primaria reconoció en sus profesores la carrera que años más tarde sería su vida. Rosa Helena Bustos emprendió desde su juventud su gusto por enseñar cuando después de ser normalista decidió estudiar la licenciatura en la Universidad Pedagógica. Sus pinitos en la aplicación de su carrera los hizo con el magisterio, pero pronto se dio cuenta que eso no la llenaba del todo, por eso emprendió uno de los viajes que le permitirían ver la docencia desde otro punto de vista.

Postulándose ante DAINCO, el Departamento Administrativo de Intendencias y Comisarías, surgió la oportunidad de irse a trabajar fuera de la ciudad a terrenos con condiciones diferentes, fue así como llegó a Arauca donde permaneció por cuatro años demostrándole que fue allí donde realmente aprendió a ser profesora.

“Las personas con una cultura muy opuesta a la del interior del país me dio una experiencia muy enriquecedora”, afirma ella mientras sigue conversando en la sala de profesores del colegio donde es docente de inglés hoy en día, en el colegio distrital Alberto Lleras Camargo, ubicado en la localidad de Suba, al noroccidente de Bogotá.

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Al pasar ese tiempo en Arauca quiso volver a la capital donde concursó para ser docente contratada por el Estado y efectivamente lo logró, empezó a hacer docencia en el colegio Lilia Quintero y posteriormente en el C.E.D Alberto Lleras donde tiene actualmente su propio salón especializado para que los alumnos aprendan con mayor facilidad viendo películas, escuchando música y mediante las dinámicas que Helena recrea en cada clase.

Aunque todas las carreras tienen sus ventajas y desventajas hay un momento en que cualquier persona se cansa por instantes de la misma, para Helena no ha sido diferente, pues también han llegado momentos donde cree no poder más pero la vocación de ser docente la convence de seguir en su camino.

Los 18 años que lleva en ese colegio le han permitido ver cómo llegan colegas nuevos y cómo otros se van por que cierran ya su ciclo profesional, todo esto le demuestra que aún así quien decide ser profesor está sujeto a seguir de una u otra manera enseñando y aprendiendo.

En este tiempo ha visto crecer a decenas de generaciones que han sido formadas por sus familias y por los profesores del colegio, incluso hoy narra que mientras alguna vez ella fue la profesora de un joven hoy en día aquél joven es colega suyo y hasta es asistente en sus clases. Eso la llena de orgullo y le saca una sonrisa al contar la historia.

También ha visto cómo sus estudiantes forman una familia y llegan al colegio con el fiel propósito de que sus hijos también aprendan con ella ya que consideraron que sí aprendieron de ella y del colegio al que pertenecieron. “Ver a los hijos de quienes fueron alumnos míos es muy conmovedor, lo impulsa a uno a seguir en este medio donde hay que actualizarse constantemente” cuenta Helena.

Con el avance tecnológico y las facilidades que tienen los estudiantes como el Internet, no se pueden quedar atrás los maestros y eso es lo que hace Helena a la hora de ir al paso de sus alumnos. Ella debe ponerse a la vanguardia de sus muchachos y señoritas para aplicar eso mismo en sus clases y dinamizar el aprendizaje. “Uno de los principales retos de la educación es, justamente, buscar la forma de incentivar a los jóvenes al conocimiento y esto puede lograrse con estrategias definidas y adaptándose al medio” propone ella ante la situación que vive diariamente.

Una anécdota que jamás olvidará

Helena Bustos ha sido casi toda su vida maestra de bachillerato, pero la vez en que le asignaron el cargo como coordinadora de primaria, hace unos años, sintió algo de incertidumbre por que es muy diferente tratar con jóvenes que con niños activos.

En esa oportunidad, una profesora no pudo ir a dictar clase y en ese curso había un niño que era muy hiperactivo que contaba con cierto carisma que por sólo decirle “Hola” a Helena subía en segundos corriendo hasta el último piso del edificio, se asomaba a la puerta saludaba y salía otra vez.

Aquél día llegaron a coordinación este niño y una compañera por que la versión contaba que él le había metido la punta de un lápiz en el ojo de la niña. La situación no pasó a mayores por que fue tan sólo un roce pero Helena tenía que pedir explicaciones para ver qué hacer.

La que primero dio versión de los hechos fue la niña quien dijo que él en medio del juego le había maltratado el ojo, pero cuando habló él dijo “Profe…la verdad fue que yo estaba sacándole punta al lápiz y ella se pasó por mi puesto y puso el ojo cerca del lápiz”. Helena casi suelta la risa ante esa versión pero tuvo que mantenerse firme por su condición de coordinadora, sin embargo este hecho no lo olvidará ya que le causó gracia de la inocencia de los niños.
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