Los otros trabajadores - Reportaje - Makondo Universal

Los otros trabajadores
Foto: Lucho hace parte de esos otros trabajadores que no tiene en cuenta la oficialidad / Sonia Carolina Chavés / Makondo Universal

1 de Mayo, insigne fecha que se celebra año tras año con marchas, solicitudes de trabajadores para el mejoramiento de sus condiciones laborales, y lo mejor, es un día festivo; así que quienes asisten jornada tras jornada a sus sitios de faena reposan para tomar fuerzas para un nuevo día sin imaginarse el por qué de este día, cuál es su importancia, el Día Internacional del Trabajo.

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Por Sonia Carolina Chavés Umaña

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Muchos lo toman como uno de los 18 festivos con los que cuenta el país, pero no se dan cuenta de la magnitud que tiene la celebración de esta fecha, que si no fuera por celebres personajes que han luchado por el aumento de las ventajas labores no habrían prestaciones, vacaciones remuneradas, licencias remuneradas, horas semanales permitidas… en fin, todos los avatares con los que cuenta el código del trabajo, que de paso seria bueno echar una ojeada para evitar la explotación de ciertas compañías escudándose en el llamado ´salario integral´, un simple apunte que queda de tarea.

 

La historia del 1ro de Mayo

Corría el año de 1886 en Estados Unidos, exactamente en la ciudad de Chicago, conocida en ese entonces como el centro con las peores condiciones de trabajo. Las personas eran obligadas a trabajar hasta 18 horas. Los trabajadores exigían disminuir la jornada laboral a ocho horas mientras los dirigentes de las nacientes empresas norteamericanas estaban disgustados con la pequeña sublevación. Así que los obreros se vieron obligados a levantar una huelga desde el 1 de mayo, pues este día era el que ellos solicitaban, entrara en vigencia la ley de las ocho horas.

En aquella fecha 200.000 trabajadores salieron a las calles y ninguna empresa laboró. Al ver esto la oligarquía entró en pánico observando el real poder de las masas. Los empresarios enviaron a la fuerza armada para que disipara la revuelta. El resultado final fueron 6 muertos y decenas de heridos que peleaban en una batalla campal por sus derechos. Por eso ha esta fecha también se le conoce como el día de los mártires obreros.

La realidad colombiana 

Después de habernos empapado de la historia del día del trabajo remitámonos a la realidad colombiana. En un reporte que el DANE publicó en el mes de diciembre del año 2007, la tasa de desempleo se encontraba en el 10 por ciento y en ciudades como Bogota, Bucaramanga y Cúcuta el porcentaje era inferior a esta cifra, como dicen en la radio: trabajo si hay, lo único que hace falta es salir y buscarlo. Esto me lleva a formularme una pregunta “¿aquí estarán incluidos los trabajadores informales?”. Los que andan en las calles con una chaza vendiendo dulces, en las avenidas brindando información a las rutas de transporte urbano o los vendedores de aretes y pulseritas para la buena suerte… hay va otra pildorita: de la población económicamente activa (PEA) del país, el 61% son trabajadores del sector informal, como quien dice, de los que se la rebuscan por su lado; mientras un 29% hacen parte del sector formal. Los otros países latinoamericanos no se quedan atrás en las estadísticas.

Lucho anda en la lucha y en eso es un ducho

Lucho es un personaje de cincuenta y tantos años que merodea el Parque de los Periodistas en la ciudad de Bogotá desde hace tres años. A los jóvenes universitarios que circulan diariamente por el lugar les vende pulseras, aretes, manillas, perico, marihuana,… en fin, toda clase productos.

Llegó de su natal Cali cuando apenas era un adolescente forzado a la adultez por la falta de apoyo económico que encontró en la “nevera”, como llama a la capital por el frió recalcitrante que se acentúa en las noche. Por circunstancias que sólo él sabe y no quiere contar, resultó en México gracias a una azteca que se lo llevó a vivir a su tierra, relación que produjo dos hijos varones, pero Lucho, conociendo los vicios de la calle, no pudo controlarlos y según sus propias palabras la mujer lo sentenció: “hermano, yo ya no puedo con usted. Es mejor que se aleje de mí”, así que decidió devolverse para Colombia, la tierra de las oportunidades y donde cualquiera encuentra desvare.

Foto: Sonia Carolina Chavés / Makondo Universal

Después de este episodio Lucho se convirtió en el huésped del mundo. “He estado en Perú, Brasil, Bolivia, México, Disney World…”; pero al dejar sus correrías, propias del famoso personaje forrest gump, Lucho se estabilizó en Colombia y desde ese momento ha sido un padre responsable. “Tengo seis hijos cada uno con su propia mamá”. Después de esta frase ríe a carcajadas como lo hace cada vez que cuenta una anécdota de su vida.

Ya consolidado en la calle se dedica a trabajar en ella ofreciendo sus artesanías y capturando a incautos turistas que vienen en busca de la preciada colombian snow o nieve de Colombia a los cuales engaña. “Vea, una vez a un gringo le vendí un gramo en 200.000 pesos. ¡Ufff! Ese día estaba más contento. Ese gramo yo lo había comprado en 30.000”, confesó con una mirada de satisfacción.

Lucho hace parte de ese 61% conformado por vendedores ambulantes, personas del servicio domestico, trabajadores independientes, individuos que piden monedas en los buses…, en fin, de esos colombianos luchadores que tienen hora de entrada más no de salida, quienes pueden tener quince minutos o una hora de almuerzo, dependiendo de cómo este la situación y quienes se autoproclaman “los dueños del chuzo”.

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